La responsabilidad social de las empresas (RSE) es un tema que está adquiriendo cada vez más importancia dentro de las estrategias empresariales, especialmente desde que las prácticas ASG, que tienen en cuenta el impacto social y medioambiental de las organizaciones, se han convertido en un nuevo parámetro de la gobernanza corporativa.
El segundo sector tiene un gran potencial de transformación de la sociedad y, mediante acciones de responsabilidad social corporativa, puede hacer aportaciones a la sociedad al tiempo que se beneficia de ellas.
El mundo es más exigente en lo que se refiere al posicionamiento de las empresas y, sin duda, las organizaciones con una gestión responsable y comprometida con el desarrollo sostenible responden mejor ante los inversores, los socios comerciales, los consumidores y la sociedad.
Para ayudar a los líderes a comprender su potencial de contribución social, explicaremos a continuación 5 conceptos que ayudarán a poner en práctica la responsabilidad empresarial.
¿Qué es la responsabilidad social de las empresas?
La responsabilidad social de las empresas es un enfoque de los negocios que va más allá del mercado, las ventas y los beneficios, y se basa en responsabilizar a las empresas de las repercusiones que tienen en el medio ambiente y la sociedad a través de la cadena de producción por la que se mueven.
Es una postura ética, de buenas prácticas ESG, de empresas que buscan dejar un legado positivo para la sociedad y que a su vez tiene en cuenta al público interno y externo y a otros grupos de interés del negocio.
Las empresas suelen estar vinculadas a externalidades negativas, pero no basta con mitigar estos riesgos: una empresa que se precie debe estar atenta a generar valor para el conjunto de la sociedad.
Para ponerlo en práctica, es importante contar con un equipo especializado que sepa identificar y elaborar un plan de acción coherente y eficaz. Siga leyendo para saber más sobre 5 conceptos que ayudan a los especialistas a elaborar las acciones de responsabilidad social corporativa más eficaces.
1. Relaciones con las partes interesadas
Conviene recordar que toda empresa debe cumplir sus obligaciones para obtener una licencia de actividad, además de respetar las normas y condiciones de la administración y los organismos medioambientales. Pero aunque la empresa responsable cumpla todas las normas, eso no significa que esté ejerciendo la responsabilidad social corporativa. Esto se debe a que el protocolo no siempre tiene en cuenta las necesidades y retos reales de todas las partes interesadas, que deberían estar informadas y de acuerdo con las prácticas de gobierno de la empresa.
Las empresas que quieren mantener su negocio a flote tienen que ir más allá de sus propios beneficios para cuidar sus relaciones con las partes interesadas, ya sean proveedores, vecinos, la comunidad, beneficiarios, usuarios de servicios, empleados, accionistas, clientes, inversores y otros públicos relacionados directa o indirectamente con las actividades de la empresa.
La perspectiva social es esencial para la prosperidad, porque sin desarrollo social no hay desarrollo empresarial. Y esto no tiene nada que ver con la ideología política.
Mitigar o compensar los impactos negativos que puedan tener las actividades económicas es importante, y es muy diferente de la donación, la caridad o la filantropía. Se trata de asumir la responsabilidad de promover el desarrollo sostenible de los territorios y repercutir positivamente en la reputación de la empresa, con un crecimiento de las ventas y los beneficios.
2. Matriz de materialidad
A partir de la relación con las partes interesadas, es posible recopilar datos y realizar entrevistas para comprender cómo esperan las partes interesadas que se aplique la responsabilidad social de las empresas y establecer así la matriz de materialidad.
Un problema material, por ejemplo, es la contaminación de los efluentes derivados de alguna actividad manufacturera. Cuando esto causa problemas a la comunidad circundante, el efluente debe ser tratado. Si esto fue generado por la empresa en el pasado, es responsabilidad social de la empresa compensarlo en el presente.
Los temas materiales son los más importantes y estratégicos, y pueden servir de guía para optimizar la gestión ASG. Analizando la materialidad, es posible elegir en qué acciones invertir estratégicamente.
En este proceso, es necesario conocer la matriz de riesgos e impactos socioambientales de la empresa y de cada operación. A partir de estas matrices, se establecerán objetivos y políticas internas y se informará de los resultados de la responsabilidad social corporativa.
Publicar un informe de sostenibilidad es un paso importante para documentar el proceso y comunicar a la sociedad las buenas prácticas de la empresa.
3. S-ROI: Retorno social de la inversión
Entre tantas metodologías para crear informes de impacto y documentar las acciones de responsabilidad social de las empresas, se creó el S-ROI en un intento de calcular el Retorno de la Inversión Social.
Por un lado, es muy importante entender cómo los recursos destinados a acciones de impacto social positivo están generando resultados, y buscar métodos para calcularlo sirve de base para desarrollar acciones. Por otro lado, es necesario considerar cuidadosamente la naturaleza subjetiva del impacto social perenne que a veces no será medible, para que el pragmatismo no se interponga en el camino del desarrollo social.
4. Agenda social
El concepto de Agenda Social se ha puesto en práctica a través del proyecto de asociación con Recursos Nexaes la planificación estructurada de la acción social en un territorio determinado a largo plazo.
Es posible organizar el calendario de acciones desde el estudio territorial, el diagnóstico socioeconómico, pasando por la fase de elaboración hasta la aplicación del plan de desarrollo local. Con el conocimiento de la realidad local, la escucha activa, el diálogo social y la participación de las partes interesadas en la priorización de las inversiones y, por último, en el seguimiento de su aplicación, se garantiza una gobernanza social y una inversión social con un impacto positivo.
5. Desarrollo territorial
Ya que hablamos de responsabilidad social de las empresas en el contexto de las obras e intervenciones en el territorio, conviene subrayar que existe una práctica de "contralógica" que se ha impuesto históricamente y que no es muy consistente a largo plazo.
Así pues, el desarrollo territorial es un concepto que impide que la responsabilidad social se limite a resolver conflictos y demandas inmediatas, puntuales y difusas, sino que exige un mayor compromiso de la comunidad para crear un legado social sólido.
En este contexto, las asociaciones son muy deseables, especialmente cuando existe la posibilidad de aprovechar las organizaciones que ya están presentes en el territorio y que ya pueden abordar los retos del territorio.
Para llevar a cabo proyectos de responsabilidad social corporativa y gestión de riesgos en la construcción, Diagonal ha desarrollado una metodología propia, basada en el diálogo social, que engloba estos cinco conceptos y promueve el desarrollo sostenible de los territorios.
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