En febrero de 2023, el municipio de São Sebastião, en el litoral norte de São Paulo, vivió una tragedia como consecuencia de las fuertes lluvias que alcanzaron los 640 mm en 24 horas y provocaron corrimientos de tierra y mucho sufrimiento. Además de la lluvia, el factor agravante fue que muchas familias se encontraban en zonas de riesgo y sin recursos de mitigación y adaptación a la crisis climática, fundamentales para salvar vidas. El triste resultado de la tragedia fue la muerte evitable de 64 personas, decenas de heridos y muchas familias sin hogar.
Vale la pena recordar que las fuertes lluvias, el deshielo de los glaciares, las islas de calor y otros eventos son efectos de la crisis climática, consecuencia de una economía basada en la emisión de gases de efecto invernadero. La velocidad con la que estos eventos están ocurriendo en el país es cada vez mayor y una gran parte de nuestra población está en riesgo, especialmente los que viven en territorios más vulnerables
Desde la perspectiva de la gestión territorial integrada, urge revisar el enfoque de los proyectos de urbanización y los planes gubernamentales para incluir medidas de mitigación de crisis y adaptación. Por tanto, es esencial tener en cuenta una visión holística de las demandas urgentes de cada territorio, con integración entre la cartografía de riesgos, el mantenimiento, las obras estructurales y las intervenciones de reasentamiento -cuando sea necesario.
En este artículo, conocerá diferentes enfoques de los problemas sociales y medioambientales que afectan a São Sebastião y a muchos otros municipios, así como algunas de las propuestas de los expertos para la gestión del riesgo climático, la mitigación de los desastres naturales en Brasil y la dirección del urbanismo sostenible.
¿Qué dicen los habitantes de las zonas de riesgo?
Leandro da Silva vive en Vila Sahy, en la costa sur de São Sebastião, una de las zonas más afectadas por las lluvias. Para él, esta tragedia criminal no empezó el 19 de febrero, se remonta mucho más atrás y es el resultado de la especulación inmobiliaria, un factor que empuja a la gente a ocupar zonas de riesgo. En la región, los caiçaras que trabajan en la pesca y muchos nordestinos que emigraron para ayudar a construir la ciudad se han quedado atrás y han sido empujados a comunidades en zonas de riesgo.
Leandro dijo que no estaba en la zona el día de la tragedia, pero compartió la experiencia de entrar en la comunidad después de la tragedia y ver todo devastado. Informó de que la propia comunidad se encargó de rescatar con vida a 90% de las personas que fueron sacadas del lodo, ya que los bomberos se desplazaron desde muy lejos. Ver casas, sueños, vecinos, seres queridos y familiares arrasados por la lluvia es una experiencia traumática que aumenta los riesgos para la salud emocional durante toda la vida.
¿Qué dicen los expertos sobre la gestión del riesgo climático y la mitigación de las catástrofes naturales?
Luciana Travassos, urbanista con máster y doctorado en Ciencias Ambientales por la UFABC, analiza el desastre ambiental de la ciudad de São Sebastião y la construcción social del riesgo y la justicia ambiental. Destaca la importancia de los datos censales para comprender las múltiples dimensiones del desastre y el proceso de producción espacial que condujo a esta tragedia. Critica el inmovilismo del propio Ayuntamiento de São Sebastião, que no actualiza su plan director desde 1999. En su exposición, presentó una serie de datos para explicar cómo la vulnerabilidad de las personas que vivían en la zona condujo a la producción del riesgo. Además, destacó la importancia de las respuestas de la ciudad a estos contextos de vulnerabilidad y cómo pueden producir nuevos riesgos. Según Luciana, la catástrofe de São Sebastião es un caso clásico de justicia medioambiental, porque no se tuvieron en cuenta los aspectos distributivos de las cargas y las cargas del proceso de producción del espacio.
Algunos de los datos e informaciones presentados fueron:
- La mayoría de las viviendas de la región son de uso ocasional, por lo que las infraestructuras son insuficientes.
- La región tiene una población económicamente activa insuficiente para cubrir sus necesidades.
- Hay un alto índice de dependencia y una importante presencia de personas de raza negra y de mujeres responsables de sus familias.
- La presencia de una gran proporción de niños hace que la población sea más vulnerable.
- Más del 80% de la población trabaja o tiene ocupaciones de gran actividad corporal, como atención al cliente y reparación de fontanería.
- La falta de políticas públicas dirigidas a estos segmentos vulnerables puede provocar tragedias y delitos en la región.
Complementando la opinión de Luciana, Celso Santos Carvalho, ingeniero con máster y doctorado por la Escuela Politécnica de la USP, se centra en la política de vivienda en Brasil, poniendo como ejemplo el caso emblemático de São Sebastião. Explica que la región de Serra do Mar, donde se encuentra São Sebastião, es naturalmente inestable y siempre ha estado ocupada por pequeñas comunidades caiçaras que vivían en lugares seguros. Sin embargo, en la década de 1980, el Estado construyó un tramo de la autopista Río-Santos en la región, lo que supuso una importante inversión pública, pero también inició un proceso de ocupación desordenada de la zona, que incluyó la construcción de viviendas en zonas de riesgo.
Celso también señaló que la región ya había sido cartografiada como de alto riesgo y, sin embargo, no se aplicaron medidas preventivas, ni las fuertes lluvias fueron suficientes para tomar una decisión responsable de cerrar la carretera. Para él, este es un indicador más que demuestra que Brasil necesita una nueva política de protección civil y defensa que priorice la prevención y la gestión de riesgos.
¿Qué dicen las luchas populares sobre el riesgo en las ocupaciones urbanas?
Fábio Chagas, del Coletivo Caiçara y de la Federación de Asociaciones Comunitarias del Estado de São Paulo (FACESP), es activista en las luchas populares y educador popular en las ocupaciones urbanas. La perspectiva que defiende es la de la denuncia. Subraya que la tragedia debe entenderse como un crimen, pero también desde la perspectiva de las luchas populares.
También critica la lógica del capital y la especulación inmobiliaria que condujo a la expulsión de la gente de sus tierras y a la construcción de condominios de lujo, lo que a su vez provocó fragilidad medioambiental y riesgo de tragedias. También subraya que, además de vidas y bienes materiales, la tragedia ha destruido una cultura local y ha sacudido el sentido de pertenencia y comunidad.
Retos del urbanismo sostenible en Brasil y aplicación de medidas de prevención de catástrofes urbanas
São Sebastião aún se enfrenta a otros retos. En la actualidad, la Compañía de Vivienda y Urbanismo de São Sebastião (CDHU) proyecta construir 704 viviendas en edificios de hasta cinco plantas. Sin embargo, los edificios de más de 9 metros de altura infringen el Plan Director del municipio.
Los residentes creen que este traslado podría desencadenar un proceso de verticalización que cambiará permanentemente el paisaje de muchas partes de la ciudad. Tras la tragedia, muchas de las familias desplazadas se alojaron en hoteles y albergues de la ciudad o recibieron viviendas provisionales de 18 m² construidas con paneles de madera. Está previsto que las nuevas viviendas se entreguen en octubre.
Teniendo en cuenta todos los puntos de vista presentados, está claro que nuestro país necesita urgentemente estudiar la mitigación y adaptación de las calles y viviendas al cambio climático. Una política de vivienda popular adaptada al clima es esencial para salvar vidas.